El Duque del Infantado vuelve a empezar desde aquí

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Un café y una tostadita para desayunar en el centro de Córdoba y tomamos el camino hacia Villafranca de Córdoba, un pequeño pueblo a unos 20 Km de la ciudad. Saliendo de la autopista, la carretera, en medio de árboles y olivos, se vuelve estrecha y con muchas curvas. Llegamos a la finca Ribera Alta a las 9:30, la carretera está rodeada de campos y olivares, con en medio un maravilloso bosque de eucaliptos. Nos da la bienvenida Diego Obrero Solis, el gerente de la finca y de la Yeguada Duque del Infantado. La empresa y el hierro pertenecen a una familia histórica de criadores de caballo español, que desciende de hecho del Marqués del Carpio Don Diego López de Haro y Sotomayor, al cual el Rey Felipe II encargó, en la mitad del 1500, fundar y dirigir las Caballerizas Reales de Córdoba. El Marqués dio origen entonces, y después de una meticulosa selección, al caballo andaluz. Por un cierto tiempo la familia abandonó la actividad, dedicándose exclusivamente a la agricultura, principalmente a la recolección de la aceituna para la producción de aceite.
Desde hace unos cuatro años, el actual Duque del Infantado, Don Iñigo de Arteaga y Martín, con su hijo Iván de Arteaga, han decidido volver a dedicarse a la cría de caballo de pura raza española y algunas de sus yeguas descienden del mismo linaje de las creadas por sus antepasados para el Rey. La arquitectura de la estructura del cortijo es la típica andaluza, una inmensa dehesa que circunda los muros blancos, con acabados de colores cálidos. Ribera Alta da empleo a 26 personas y, en las temporadas de recolección, llega a 70 empleados. En la hacienda viven 5 familias de colaboradores. De momento el objetivo que se han propuesto, con respecto a los caballos, es reconstruir una línea, generando potros que puedan convertirse, en el futuro próximo, en los sementales de la casa. Por ahora con la inseminación artificial, fecundando sus 12 yeguas con sementales provenientes de otras ganaderías de prestigio.

Hoy en día la Yeguada cuenta con 21 caballos: 12 hembras, 4 machos y 5 potros, de los cuales 3 hembras y 2 machos. El trabajo aquí se desarrolla en 1460 hectáreas, divididos entre cultivo y espacios para los animales. El tiempo transcurre lento, así como la “idea de ganadería” que tiene Diego, que nos explica: “No tenemos prisa, queremos hacer las cosas bien hechas”. Las bonitas yeguas corren libres en los campos con sus pequeños potros, que se destetan con 7 meses y que luego se llevan junto a otros potros de máximo un año y medio en un vallado solo para ellos. Después del año y medio se separan las hembras de los machos.
La Yeguada Duque del Infantado está volviendo a ponerse en marcha con el objetivo de criar y vender caballos PRE de calidad, dejando a un lado la cantidad, no obstante hoy en día el mercado esté pasando por una situación de crisis, como nos explica Obrero: “Los precios han bajado drásticamente, son pocos los que sobreviven solo con la actividad de la ganadería equina, muchos siguen por puro orgullo e inmensa pasión.”