Florencio forever

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Yeguada Plaza de Armas

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EL PERSONAJE
Florencio Moreno es uno de aquellos personajes que, si no existiera, habría que inventarlos.
Llegamos en el Valle de los Pedroche, Sierra Morena, provincia de Córdoba, a primera hora de la mañana. Nos da la bienvenida Domingo Muñoz Moreno, primo de Florencio, que, antes que nada nos invita a un cuartito a comer una tortilla de sabor un poco discutible.
¿Dónde está Florencio? Vamos al campo, luego se incorporará. Después de haber visitado tres diferentes fincas de propiedad, vuelvo a proponer tímidamente la pregunta…. ¿y Florencio? No te preocupes, ahora viene.
Es casi mediodía y hemos visitado casi todo, para pasar el tiempo he hecho hasta unos selfie con unos cerdos que correteaban en una de las fincas (no me acuerdo como se llama). Paolo, el fotógrafo, me increpa con el codo: Pregunta a ver dónde está este Florencio. Domingo, permíteme, ¿Florencio existe? Sí, sí…Mientras tanto sacamos otras fotografías.
Sobre la una Florencio se materializa. “Menos mal que se ha acordado”. Aquí está, existe. Qué chico guapo, a ver si habla también…”Soy Florencio, seguirme, vamos a la finca donde viven los sementales”. Llegado a este punto quería tumbarlo con una llave de karate, pero había entendido ya que el personaje era interesante y sobre todo corpulento, mejor seguirlo. Llegamos a esta otra finca. Muy bonita, la verdad. Sementales estupendos. Claro, de hecho Plaza de Armas es conocida propiamente por la belleza de los animales que han ganado muchísimo en morfología.
Mientras tanto Domingo se escabulle burlándose, ya que había entendido que no nos interesaba ver a los caballos y que queríamos hablar con Florencio. Me distraigo un segundo y Florencio desaparece. Domingo: volverá a la hora de comer. Almuerzo buenísimo con toda la familia de Florencio. Él, afable, nos habla de su empresa, la familia, la historia, los caballos. Terminado el almuerzo,….desaparece. Eh no, ¿A dónde va Florencio?
Lo volvemos a ver un par de horas después en una finca histórica muy bonita, en pleno olivar de la familia, cerca de Córdoba. Por fin hablamos cara a cara. Estamos exhaustos, pero ha merecido la pena.
Las fotografías son muy bonitas (Paolo ha trabajado en ellas todo el día, estimulado por Domingo).
Podemos decir que el personaje Florencio tiene su fascinación, no podemos decir que sea un hombre de relaciones públicas, pero las pocas palabras que ha dicho han sido todas pertinentes y nos recuerdan que la esencia se muestra, no se cuenta.