Historia de un appellido: Baones.

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Salimos que fuera, todavía está oscuro, el cielo está nublado y fhace río: un clima inusual de estos tiempos en Andalucía. Nos dirigimos hacia Almonaster la Real. Un pueblo en la provincia de Huelva recientemente ingresado en los 13 pueblos más bellos de España. El viaje es largo, tenemos que llegar casi a la frontera con Portugal, en el viaje entramos a una Andalucía diferente, también formada por montañas.
Nos recibe Misael Baones Moreno, uno de los actuales propietarios de la ganadería de caballos de pura raza español Misael Baones. Esta ganadería tiene una historia de más de cien años, de hecho, según los certificados se fundò en 1890, pero como explica Misael “hay fotos de mi bisabuelo a caballo, que datan incluso antes de esa fecha”. Misael es el hijo de Misael Baones González que junto a su hermano Fernando Baones González ha llevado a cabo la crianza de su padre y su tío, Misael y Fernando Baones Bolaños, quienes a su vez lo heredaron de su padre Fernando Baones Martín.
Desafortunadamente, en 1996 la familia se dividió a causa de desacuerdos y es justo en 1996 cuando Misael Baones González fundó su yeguada, que luego de su muerte en 2012, ahora está en manos de sus 4 hijos: María Dolores, Fernando, Misael y Fátima Baones Moreno.

Esta parte de la familia ha mantenido la cuadra original, que se encuentra en el centro histórico del país, un edificio construido en 1905, donde, incluso hoy en día, de vez en cuando se guardan los caballos para algunas actuaciones; y el rancho ubicado entre Rosal de la Frontera y Cortegana, con la casa solariega en la cima de la colina de donde se puede controlar todo el ganado. En la ganadería de hoy, además de los miembros de la familia, incluidos los maridos y los niños, trabajan 2 personas. Los Baones Moreno se dedican, en su empresa agrícola, también a la cría de vacas de carne y de cerdos y al cultivo de aceitunas y corcho. En cuanto a la cría de caballos P.R.E., la empresa tiene 1 semental, Africano CXXI, hijo de Bandolero LXVII, un potro de 2 años, Argentino XXXV y otro potro de 1 año. Libres en el campo las 8 yeguas con sus potros de unos meses, Misael explica: “inseminamos 4 yeguas al año, para tener alrededor de 4 potros, las madres se alternan, esto nos da la oportunidad de que descanses y de tener bajo control el número de nacimientos”. La cría de caballos se hace no solo para vender, sino también para la gran pasión y tradición que ha mantenido a esta familia unida durante más de un siglo.

La idea de la familia es de criar caballos que cumplan con los estándares de la raza, sin seguir las necesidades del mercado, que hoy preferiría caballos PRE más grandes, que alcanzan alturas de incluso 170 cm, nos explica “inseminamos a nuestras yeguas con nuestro Africano CXXI, nuestro semental, pero también con los sementales del Centro Militar de Cría Caballar de Jerez y del Hierro del Bocado, lo primero que buscamos son los estándares de la raza, luego la clase, el temperamento, la fuerza y la funcionalidad, pero ojo, siempre debemos dar importancia a la cabeza, un hermoso caballo, pero que no tiene cabeza, es un caballo inútil!”
Lo que encontramos fue una familia unida, a pesar del episodio de 1996, que enseña un gran orgullo por su historia y por el trabajo que siempre ha llevado adelante juntos.